Al lavar el cabello, un masaje resulta agradable… ¡pero no siempre es funcional!
Durante el lavado, el masaje debe ser circular y realizado con las yemas de los dedos para no raspar ni irritar el cuero cabelludo. Si se necesita un masaje más enérgico, se puede trabajar con la presión de las yemas de los dedos sobre el cuero cabelludo (nunca rascar con las uñas). ¡Y así se perciben sus beneficios!









